Colombia responde al terremoto con grandeza solidaria
«Ningún colombiano puede dejar solo a su país”: niño Juan Pablo
Por: Edelmiro Franco V*
Un niño de 11 años con una pequeña linterna buscando sobrevivientes; una vendedora de velas que con sus manos peladas ayudaba en tareas de rescate, y un médico que puso a salvo a los bebés en una clínica, simbolizan la grandeza solidaria de los colombianos.
La naturaleza rugió en Colombia el 10 de agosto con el sismo más devastador en los últimos 50 años (7.4 grados), pero al minuto los colombianos se manifestaron con una fraternidad cívica sin precedentes.
Los vecinos salieron a apoyar los trabajos de rescate de sobrevivientes; miles de profesionales se unieron a las brigadas sin perder un segundo de tiempo porque estaba en juego la vida de aquellos que se encontraban bajo los escombros.
Un niño con linterna buscando vida en los escombros
En Pereira, el niño Juan Pablo Sánchez de Espinel (11 años) apareció entre los grupos de voluntarios sin hacer ruido, acompañado de su tío y con una linterna que escasamente iluminaba los huecos de concreto entre los escombros.
Los rescatistas, al ver al niño que quería apoyar la búsqueda de sobrevivientes, le dieron una tarea simple: sostener la luz mientras ellos removían escombros buscando personas con vida.
Durante horas el niño mantuvo el brazo firme, siguiendo cada indicación de los brigadistas hasta que escucharon un golpe débil desde abajo. El primero en arrodillarse para acercar la linterna al punto exacto fue Juan Pablo.
El corresponsal del canal argentino TN Todo Noticia le preguntó al niño: ¿Por qué saliste a hacer todo eso? Y en forma espontánea respondió: “Porque yo no voy a dejar solo a mi país. Ningún colombiano puede dejar solo a su país”, una frase que se hizo viral porque sintetiza la esencia de la solidaridad.
Médico pediatra rescata a recién nacido atrapado en escombros
El médico pediatra, Germán Somoyar, rescató a un bebé que quedó atrapado entre los escombros de una edificación, en el municipio de Apartadó en el departamento de Antioquia.
Somayor, quien también logró evacuar a los bebés de la Clínica Panamericana de Apartadó, contó a la revista Semana: “El momento en el que saqué a los bebés fue muy emotivo”.
“Fue una reacción espontánea que me ayudó a tomar decisiones rápidas. No hubo tiempo para dudar, sino que actué con un objetivo claro: proteger a los bebés, que eran quienes más nos necesitaban”, expresó el médico pediatra, otro ejemplo de compromiso solidario y profesional.
En la ciudad de Cali, la ex habitante de calle y vendedora de velas en los buses, Mayerly Arrigui, trabajó sin descanso con las manos peladas mientras su hija de dos años dormía en un cochecito a pocos metros. “Lo hago por vocación”, dijo la señora Arrigui a la reportera del diario El País.
Historias como las del niño Juan Pablo, la vendedora de velas en los buses de Cali y el médico pediatra en Apartadó se replican en cada rincón del occidente colombiano, donde la naturaleza hizo estremecer la tierra con sus desplazamientos tectónicos.
Imagenes: RSS / Radio Caracol
*Edelmiro Franco V. — Redactor web y editor de Colombia Belleza Pura
Edición Digital CBP
@Colombiabellezapura
Otras Historias Bellas para disfrutar…
Guane… un pueblo lleno de historia
Antiguo Cementerio Sefardita de Barranquilla
Barichara un paraíso entapetado en piedra desde el siglo XVIII
Sede Barranquilla
Calle 3A # 24 – 114 I Oficina 1505 I Villa Campestre