La Ciénaga de Mallorquín, modelo mundial de restauración ambiental en Colombia

CBP: Barranquilla

Colombia recibió un nuevo reconocimiento de las Naciones Unidas por los avances en la restauración de la Ciénaga de Mallorquín, en la ciudad de Barranquilla.

El proyecto “Renacer de la naturaleza urbana en Colombia” fue seleccionado como una de las Iniciativas Emblemáticas Mundiales de Restauración de la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas.

El anuncio fue realizado desde Barranquilla por el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona, en el marco de la COP17 de Biodiversidad que se celebra en Ereván, Armenia.

La iniciativa fue escogida entre más de 200 postulaciones y más de 80 nominaciones gubernamentales, tras un proceso internacional de evaluación.

El galardón destaca proyectos que promueven la restauración a gran escala mediante soluciones basadas en la naturaleza.

La Ciénaga de Mallorquín constituye el eje central del programa, que tiene como meta la recuperación de 740 hectáreas para 2030.

El premio fue otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y reconoce el trabajo conjunto del Gobierno colombiano, la Alcaldía de Barranquilla, la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) y diversos actores que participan en el proceso.

Arjona afirmó que el caso de Mallorquín demuestra que la restauración ambiental requiere voluntad, inversión y compromiso sostenido. Por su parte, el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, destacó que la ciudad fue reconocida junto a iniciativas de países como China, Italia, Etiopía y Estados Unidos.

La Ciénaga de Mallorquín es uno de los ecosistemas costeros más importantes del Caribe colombiano por su función como refugio de biodiversidad, protección natural frente a eventos climáticos y regulación de la calidad del agua.

Los manglares albergan aves migratorias, peces, crustáceos y otras especies esenciales para el equilibrio ecológico de la región, además de contribuir a la captura de carbono y la mitigación del cambio climático.

Durante décadas, este humedal enfrentó procesos de degradación ambiental asociados a la expansión urbana y la presión sobre sus recursos naturales.

Sin embargo, las acciones de restauración emprendidas en los últimos años han permitido la recuperación progresiva de manglares y hábitats estratégicos, convirtiendo a Mallorquín en un referente de restauración ecológica urbana a nivel mundial y en un ejemplo internacional de cómo las ciudades pueden reconciliar su desarrollo con la conservación de la naturaleza.

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Imagenes: @Alcaldía de Barranquilla

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