San Juan de Rioseco, el nuevo destino ecológico que despierta en el corazón de Colombia

CBP – Colombia

San Juan de Rioseco, el nuevo destino ecológico que despierta en el corazón de Colombia

Un destino colombiano que se descubre paso a paso

San Juan de Rioseco es uno de esos lugares de Colombia que hablan en voz baja. No necesitan anunciarse: basta llegar para sentir que el tiempo aquí respira distinto. Las montañas de Peñas Blancas lo rodean como un abrazo antiguo, y el aire templado invita a caminar sin prisa, a mirar con calma, a escuchar lo que el paisaje tiene para decir.

A 117 kilómetros de Bogotá, este rincón de Cundinamarca, Colombia, es una transición suave entre el ruido urbano y la serenidad del Magdalena Centro. El pueblo aparece de repente, con su parque central lleno de sombra, su iglesia de cúpulas altas y una vida cotidiana que se mueve al ritmo de las campanas y del canto de los gallos.

Los tres cerros que vigilan el territorio son una brújula natural para el viajero, una presencia constante que recuerda que aquí la montaña manda.

 

Miradores, ríos y montañas: la geografía que enamora en Colombia

La Vuelta del Ángel, Cambao y el Río Magdalena

A 20 minutos del pueblo bajando por la carretera principal rumbo al caserío de Cambao, en las riberas del Magdalena, se encuentra el mirador “La Vuelta del Ángel”, desde donde los turistas nacionales y extranjeros pueden apreciar la majestuosidad de los andes, y cuando el cielo está despejado aparecen los nevados del Tolima, Ruiz y Santa Isabel, como una línea blanca en el horizonte.

En Cambao, el río Magdalena —uno de los grandes símbolos de Colombia— se mueve con la calma de quien ha visto pasar siglos. Sus orillas son un buen lugar para caminar sin rumbo y probar pescado fresco con yuca y patacón.

Pero además los cerros que rodean el pueblo ofrecen caminatas cortas y vistas amplias, perfectas para quienes disfrutan observar aves, fotografiar montañas o simplemente dejar que el silencio haga compañía.

  Historia que se siente en las calles

Fundado por comunidades de la nación Panche y reconocido como municipio desde 1801, San Juan de Rioseco conserva una identidad campesina que se nota en su arquitectura, en el mercado y en la forma en que la gente saluda.

La iglesia principal, con sus cúpulas que recuerdan a una catedral, es el corazón del pueblo.

Turismo sostenible con alma colombiana

En los últimos años, muchos habitantes han regresado para recuperar sus tierras y abrir fincas turísticas, rutas gastronómicas y experiencias rurales.

El turismo aquí no es espectáculo: es cercanía, conversación, comida hecha en casa, caminos que se recorren despacio.

Es un destino para quienes buscan autenticidad en Colombia sin artificios.

Atardeceres que se quedan en la memoria

Cuando el sol empieza a caer, el cielo se llena de tonos dorados, rosados y violetas. Las montañas se vuelven sombras suaves y el pueblo se ilumina con una luz que parece inventada para la fotografía. Es uno de esos momentos que justifican el viaje.

San Juan de Rioseco es un destino colombiano que no pretende impresionar: lo consigue sin proponérselo.

Es perfecto para viajeros que valoran la calma, la naturaleza cercana y la vida local sin filtros.

Texto / Fotos : Edelmiro Franco V

 

@Colombiabellezapura

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