Gigantes del océano vuelven al Pacífico colombiano

 

La costa del Pacífico colombiano ofrece en esta temporada, uno de los espectáculos naturales más emblemáticos del mundo: la llegada de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae).

Con los primeros reportes de avistamiento, comenzó oficialmente la temporada migratoria, que se extiende desde finales de junio hasta comienzos de noviembre y convierte a esta región en un destino preferido para el turismo de naturaleza en Colombia.

Cada año, cientos de yubartas recorren cerca de 8.000 kilómetros desde las aguas frías de la Antártida hasta el Pacífico colombiano, donde encuentran condiciones seguras para el apareamiento, el nacimiento y la crianza de sus ballenatos.

Este ciclo biológico posiciona al departamento del Chocó como uno de los puntos más importantes del hemisferio para observar a estos mamíferos marinos.

Para garantizar la conservación de la especie y la protección de sus áreas de reproducción, CODECHOCÓ recordó a operadores turísticos, comunidades locales y visitantes la obligación de cumplir las medidas establecidas en la Resolución 0841 de 2024, que regula el avistamiento responsable de ballenas y delfines en la región.

“La llegada de las ballenas jorobadas es un privilegio para el Pacífico chocoano y una oportunidad para fortalecer el turismo de naturaleza bajo principios de conservación”, afirmó Arnold Alexander Rincón López, director general de la corporación, destacando la responsabilidad compartida entre autoridades y actores locales.

Fuente/@Codechoco /

Fotos Minambiente / PNN/Collage @CBP

Colombia: presencia del Cucarachero de Apolinar exige gestión integral 

La confirmación de la presencia del Cucarachero de Apolinar en la Laguna de Cucunubá (Centro de Colombia), difundida por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) el pasado 8 de junio, es una buena noticia para la conservación en el valle de Ubaté.  

Sin embargo, la Fundación Humedales de Colombia, advierte que el anuncio requiere matices: no se trata de un “regreso”, pues la especie, de dispersión muy limitada, probablemente nunca abandonó la zona. 

El Cucarachero de Apolinar (Cistothorus apolinari) depende de los juncales, vegetación nativa que ha persistido pese a décadas de remoción mecánica en la laguna.  

Con el descenso histórico del nivel del agua, los juncales ocuparon áreas antes inundadas, generando percepciones erróneas sobre su carácter “invasor”.  

En realidad, constituyen el hábitat esencial de la especie y cumplen funciones ecológicas relevantes, como la absorción de nutrientes y contaminantes presentes en el agua. 

La iniciativa de mantener una “isla del cucarachero” aporta un espacio mínimo de refugio, pero los expertos de la Fundación Humedales consideran que es insuficiente para garantizar la viabilidad de la población.  

Cada familia de cucaracheros ocupa y defiende un territorio estable, por lo que el confinamiento en un área aislada podría limitar su capacidad de establecerse y reproducirse de manera sostenible. 

El hallazgo en Cucunubá es un indicador positivo, pero también un llamado a fortalecer el manejo integral de los juncales y a reconocer los factores históricos que han afectado a esta especie endémica. 

 La conservación efectiva dependerá de acciones coordinadas que integren ciencia, gestión ambiental y planificación territorial. 

Fuente/Foto /@Fhumedales

Colombia crea registro nacional para proteger guaduales y bambusales 

Colombia implementará un nuevo Registro de Guaduales y Bambusales Naturales Categoría 1, una herramienta nacional destinada a fortalecer la protección y el manejo sostenible de estos ecosistemas estratégicos.  

La medida, expedida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en cumplimiento de la Ley 2206 de 2022, permitirá identificar y conservar masas de guadua y bambú que se desarrollan de manera espontánea y cumplen funciones esenciales en la regulación hídrica y la protección de suelos. 

La reglamentación reconoce a los guaduales y bambusales naturales como bosques protectores, especialmente aquellos ubicados en franjas de 30 metros a cada lado de ríos y quebradas, y en áreas de 100 metros alrededor de nacimientos de agua

 Además, habilita a los registrantes a solicitar el aprovechamiento sostenible del recurso, sin modificar el régimen de propiedad ni las normas vigentes sobre uso responsable de guadua y bambú. 

El registro será nacional, en línea y gratuito, gestionado a través de la Ventanilla Integral de Trámites Ambientales (Vital). Podrán inscribir estos ecosistemas propietarios, ocupantes de baldíos, organizaciones campesinas, consejos comunitarios y resguardos indígenas, entre otros actores. 

Fuente/Foto/@Minambiente