Fotógrafo capta la belleza del colibrí barbudito en los páramos de Colombia
El fotógrafo colombiano Juan Camilo Quintero logró registrar en su hábitat natural al barbudito paramuno (Oxypogon guerinii), una de las aves más representativas y poco comunes de los páramos colombianos.
La especie, endémica de Colombia y clasificada como casi amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), habita ecosistemas de alta montaña por encima de los 3.000 metros de altitud.
El principal distintivo de esta especie es el plumaje, marcado por un característico «barbijo» blanco iridiscente y la convierte en una de las aves más singulares de la biodiversidad de Colombia.
La fotografía fue obtenida durante un recorrido por un páramo del centro de Colombia, escenario clave para la regulación hídrica y el equilibrio climático. El registro destaca la riqueza biológica de estos ecosistemas estratégicos y la necesidad de fortalecer su conservación.
Quintero explicó en su perfil de @IG que la captura de la imagen representó un desafío debido a las condiciones meteorológicas adversas.
Sin embargo, señaló que la lluvia y la niebla, habituales en estos territorios de alta montaña, también forman parte de la naturaleza y ofrecen oportunidades únicas para documentar la vida silvestre.
«Fue un reto poderlo registrar porque el clima estaba en nuestra contra, pero he aprendido a aprovechar cada oportunidad en la naturaleza. Fotografiarlo bajo la lluvia y la neblina fue una de las experiencias más bellas», expresó el fotógrafo.
El registro del barbudito paramuno aporta un nuevo testimonio visual sobre una de las especies más emblemáticas de los páramos colombianos, ecosistemas fundamentales para la conservación de la biodiversidad y el abastecimiento de agua del país.
Registro nocturno del tinamú, ave difícil de observar en bosques húmedos
Un registro realizado en la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco volvió a poner en evidencia la riqueza biológica de los bosques del Chocó colombiano, tras el avistamiento de un ejemplar de Tinamú del Chocó o Tinamú de Berlepsch (Crypturellus berlepschi), una especie considerada difícil de observar debido a sus hábitos discretos y comportamiento reservado.
El hallazgo ocurrió el pasado 1 de septiembre, cuando la guardabosques Luzniryda Guzmán Rodríguez realizaba un recorrido nocturno en inmediaciones de la reserva.
Durante la inspección, iluminó con una linterna un tronco donde encontró un ave posada que permanecía inmóvil y en silencio. Antes de continuar su recorrido, logró obtener una fotografía del ejemplar.
Solo después de compartir el registro y verificar la identificación del ave, se confirmó que correspondía a un Tinamú del Chocó, una especie terrestre perteneciente a la familia Tinamidae que habita principalmente en los bosques húmedos de tierras bajas del noroeste de Colombia y Ecuador.
El ave, que alcanza entre 29 y 32 centímetros de longitud, presenta plumaje oscuro con tonalidades pardas y negruzcas, además de matices rojizos en la corona y la nuca.
La Fundación Proaves destaca que este tipo de observaciones aportan información valiosa sobre la distribución y presencia de especies poco detectadas en ecosistemas estratégicos, fortaleciendo los esfuerzos de monitoreo y conservación de la biodiversidad en la región del Chocó biogeográfico.
Metas globales de biodiversidad exigen combinar modelos de conservación
Un estudio internacional publicado en la revista científica Nature Communications concluyó que alcanzar los objetivos mundiales de biodiversidad y mitigación del cambio climático requerirá combinar distintos modelos de conservación, más allá de la expansión de las áreas protegidas tradicionales.
La investigación, difundida por Wildlife Conservation Society (WCS), señala que las áreas protegidas continúan siendo el mecanismo más eficaz para reducir la deforestación y las emisiones asociadas, pero advierte que los territorios indígenas y otras medidas efectivas de conservación también desempeñan un papel clave en la preservación de los ecosistemas.
Los investigadores evaluaron diferentes formas de gobernanza territorial en bosques tropicales, incluyendo áreas protegidas, territorios indígenas, concesiones forestales orientadas a la conservación, concesiones madereras y explotaciones mineras.
El análisis buscó determinar cuáles generan resultados verificables en la protección de la biodiversidad y la reducción de la pérdida de cobertura forestal.
Uno de los casos analizados fue la Amazonía peruana entre 2005 y 2021. Allí, las áreas protegidas evitaron cerca de la mitad de la deforestación que se habría producido en zonas comparables sin medidas de conservación.
El estudio también encontró que los territorios indígenas y las concesiones destinadas al aprovechamiento sostenible de productos forestales no maderables lograron reducciones significativas en la pérdida de bosques y en las emisiones de carbono.
En contraste, las concesiones madereras y mineras registraron mayores niveles de deforestación y emisiones, lo que pone de relieve la importancia de una gestión eficaz y de modelos de gobernanza orientados a resultados ambientales.
Los autores destacan que ningún mecanismo de conservación es suficiente por sí solo. Por ello, recomiendan fortalecer la cooperación entre gobiernos, pueblos indígenas, comunidades locales y organizaciones ambientales para avanzar hacia la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad, que busca proteger al menos el 30 % de la superficie terrestre y marina del planeta para 2030.

