Bogotá celebra 488 años con avance histórico en restauración ecológica
La capital colombiana incorporó 11 millones de m² en restauración
Bogotá, la capital de Colombia, celebró en agosto sus 488 años con el mayor avance en restauración ecológica de su historia reciente.
En los últimos 30 meses, Bogotá incorporó más de 11 millones de metros cuadrados en proceso de restauración, un área equivalente a casi diez parques Simón Bolívar, que es el principal referente de la capital colombiana, superando en 19,13% lo logrado en el periodo 2020 y 2023.
La restauración implica mucho más que sembrar árboles. Requiere deshierbar, regar, abonar, controlar especies invasoras y acompañar el crecimiento de plantas y árboles hasta que los ecosistemas recuperen su funcionalidad.
Por ello, en el cumpleaños de la ciudad, la Secretaría Distrital de Ambiente realizó una jornada de mantenimiento en el predio La Serranía, en los Cerros Orientales.
Más de la mitad del área restaurada se concentra en los Cerros Orientales con 5,78 millones de m². También avanzan procesos en la Reserva Forestal Cuenca Alta del Río Bogotá (914.086 m²), la Reserva Thomas van der Hammen (178.921 m²) y otras zonas estratégicas (4,19 millones de m²).
En áreas protegidas, los Parques Distritales Ecológicos de Montaña suman 2,48 millones de m² y los humedales 835.878 m².
La restauración fortalece la regulación hídrica, la captura de carbono, la biodiversidad y la resiliencia climática de Bogotá.
Murciélagos del Huila controlarían agresivas plagas del cacao
Los murciélagos presentes en los cultivos de cacao en varios municipios del departamento colombiano del Huila podrían reducir de manera significativa la presencia de plagas como la chinche del cacao, que puede destruir hasta el 80 % de una cosecha.
Esta es la conclusión de un estudio que realizaron académicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en los municipios de Rivera, Hobo, Neiva y Gigante, en el departamento del Tolima, centro occidente del país.
El estudio, liderado por el biólogo Brayan Franco Guayazán, magíster en Biología de la UNAL, evaluó durante un año 12 fincas cacaoteras con distintos sistemas de sombra y cuatro relictos de bosque seco tropical.
En 96 noches de muestreo se capturaron 1.317 murciélagos de 25 especies, lo que permitió analizar su actividad y la relación con la disminución de plagas.
Para comprobar el efecto real de estos mamíferos, el investigador instaló mallas que impedían su ingreso nocturno a ciertas plantas.
En ausencia de murciélagos, la abundancia de artrópodos se duplicó y el daño foliar aumentó hasta cuatro puntos porcentuales.
Además, las plantas con mayor actividad de ecolocalización registraron menos hemípteros, grupo al que pertenece la chinche del cacao.
Los resultados coinciden con estudios en Perú, Brasil, Indonesia y Camerún, y representan una oportunidad para el Huila, cuarto productor nacional de cacao, donde este control natural podría fortalecer la calidad y competitividad del grano destinado a exportación.
Tradición y conservación se unen en feria de pesca en río Negro, Colombia
En Colombia, la comunidad de Guaduero, en el municipio de Guaduas, celebró una jornada que combinó tradición, cultura y conservación ambiental en torno al arte de la pesca con atarraya, informó la Fundación Humedales.
Niños, jóvenes y adultos participaron en actividades que destacaron la importancia de mantener vivas las prácticas ancestrales vinculadas al río Negro, uno de los ecosistemas más representativos de la región.
La Secretaría de Agricultura y Medio Ambiente de Guaduas invitó a la comunidad y a la Fundación Humedales a acompañar el concurso de pescadores, realizado durante las pasadas ferias de la Inspección de Guaduero.
El evento buscó fortalecer el tejido social, promover la integración comunitaria y resaltar la pesca artesanal como una actividad identitaria y sostenible.
La iniciativa hace parte del Programa de Gestión Social, Educación Ambiental y Control y Vigilancia de la Pesca, impulsado por la Empresa Generadora Río Negro S.A.S. E.S.P., que trabaja en los municipios de Nimaima, Útica, Guaduas, Caparrapí y Puerto Salgar.
El proyecto promueve prácticas responsables para proteger la biodiversidad del río y asegurar la continuidad de los saberes tradicionales.
En un contexto global donde la conservación de ecosistemas de agua dulce es cada vez más urgente, la experiencia de Guaduero destaca cómo las comunidades locales pueden liderar procesos de protección ambiental desde la cultura y la participación.

