Tamá y la conservación del oso andino en Colombia
Cúcuta – CBP
Tamá no era solo un oso andino. Era símbolo de restauración, esperanza, y reencuentro con lo silvestre. Su muerte, ocurrida en medio de una operación histórica de reintroducción al Parque Nacional Natural Tamá, dejó a la naturaleza en silencio. Un silencio que duele.
El traslado desde Cúcuta, apoyado por la empresa Helistar, fue interrumpido por condiciones meteorológicas adversas. El helicóptero no pudo aterrizar en el parque, y al regresar, Tamá presentó dificultades respiratorias. “Fue una sorpresa porque fue una operación planeada con mucha anticipación”, explicó Rafael Torres, gerente general de Parques Nacionales Naturales, en entrevista con La W Radio.
Aunque el oso estuvo bajo cuidado veterinario permanente, el calor de Cúcuta y el estrés del viaje pudieron haber sido determinantes.
Tamá había sido preparado para volver a casa, al bosque nublado entre Colombia y Venezuela. Su cuerpo ahora reposa en el Centro de Valoración de Fauna Silvestre de Corponor (CAV), donde se investigan las causas de su muerte. Posteriormente será trasladado a Bogotá para estudios que permitan mejorar futuros protocolos.
La muerte de Tamá no solo entristece a los biólogos y cuidadores. Es una herida abierta en el corazón de los Andes, una advertencia sobre los límites de nuestra intervención y la urgencia de proteger los corredores ecológicos. Tamá no alcanzó la libertad, pero su historia puede abrir caminos para que otros sí lo logren.




Conservar al oso andino es proteger la vida en las cordilleras
El oso andino habita en las tres cordilleras de Colombia, principalmente en bosques nublados y páramos. Está presente y protegido en 23 Parques Nacionales Naturales, con un monitoreo que abarca más de 4,5 millones de hectáreas.
La especie está clasificada como Vulnerable por la UICN debido a la pérdida de hábitat, la expansión de la ganadería extensiva, la caza furtiva y los conflictos con comunidades rurales.
Es considerado una especie sombrilla, porque al proteger su hábitat se asegura la conservación de múltiples especies de flora y fauna. Además, cumple un rol esencial como dispersor de semillas y regulador de ecosistemas de montaña.
Desde 2016, Colombia implementa estrategias de monitoreo y protección en áreas núcleo como el Parque Nacional Natural Chingaza.
La CAR (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca) y Parques Nacionales han desarrollado proyectos de collar satelital para seguimiento de ejemplares como Tamá, lo que marca un avance científico en la conservación.
Organizaciones como WCS Colombia trabajan en reducir el conflicto entre comunidades y osos, promoviendo coexistencia y restauración de hábitats.
El traslado y muerte de Tamá, un oso rehabilitado durante 11 años, puso en evidencia los retos de la reintroducción y la necesidad de protocolos más robustos para garantizar la supervivencia de estos animales en libertad.
Fotografías-Crédito- @Parques Nacionales Naturales de Colombia
@CBP-Diciembre-2025
Comunicados de prensa Parques Nacionales Naturales
@Colombiabellezapura
Otras Historias Bellas para disfrutar…
Guane… un pueblo lleno de historia
Palenqueras, historia detrás de una palangana de frutas
Islas de Providencia y Santa Catalina: belleza raizal para visitar
Los flamencos, santuario de fauna y flora en La Guajira colombiana
Balcones mágicos que seducen y enamoran

